
Hay que decir adiós cuando hay tiempo,
justo antes que el verano,
incendie venenosamente de luz
todos los árboles del campo.
No abanique su mano,
que el agrio viento del adiós,
no ensucie el aire que provocan sus pestañas,
la brisa fresca para el marinero de paso.
No intente entender por que la noche sabe a menta,
no busque en este adiós lo que en usted,
no ha encontrado en sí misma,
hay que decir adiós cuando todavía hay tiempo.
Hunda su rostro de doncella,
justo antes que el verano,
incendie venenosamente de luz
todos los árboles del campo.
No abanique su mano,
que el agrio viento del adiós,
no ensucie el aire que provocan sus pestañas,
la brisa fresca para el marinero de paso.
No intente entender por que la noche sabe a menta,
no busque en este adiós lo que en usted,
no ha encontrado en sí misma,
hay que decir adiós cuando todavía hay tiempo.
Hunda su rostro de doncella,
lentamente en su reflejo sobre el lago,
mientras las muchachas lloran el celo,
del marinero que se fue en verano.
mientras las muchachas lloran el celo,
del marinero que se fue en verano.



